Tu perro no es lo que esperabas cuando llegó a casa. Era más activo, más nervioso o simplemente diferente a lo que tenías en mente.
En cinco años adiestrando me he encontrado esta situación más veces de las que me gustaría. Y siempre llega la misma pregunta: ¿lo devuelvo o me adapto?
La respuesta es clara: tienes un ser vivo entre las manos que ya te quiere. Ese perro lleva tiempo contigo y ha creado un vínculo. Devolverlo porque «no es como pensaba» me revienta.
¿Qué pasa cuando el perro no encaja contigo?
No me refiero a «mi perro es muy movido» o «mi perro es muy cabezón». Me refiero a expectativas completamente rotas.
Hay personas que se echan un mastín pensando que será un perro tranquilo y resulta ser un culo inquieto de 40 kilos. O que adoptan un border collie esperando un perro de sofá y acaba siendo una máquina de pastorear todo lo que pilla.
¿Sabes qué? Cada persona tiene que encajar con su perro.
No es que el perro se adapte a ti. Es que tú tienes que hacer que el perro y tú hagáis cosas juntos. Con Dante me pasó igual. Yo tenía otra idea de lo que era un malinois, pero me tuve que hacer al perro. Y antes no tenía intención de sacarle todo lo que le saco ahora.
Al final le acabas cogiendo el gustillo.

Dante y Álvaro — Más que Adiestramiento
Casos reales: cuando las expectativas chocan con la realidad
Te voy a contar tres casos que me he encontrado. El primero me dio mucha rabia.
Una familia con dos niñas de 7 y 9 años quería adoptar. En la protectora encontraron un pastor alemán precioso. El problema es que ese perro ya había mordido, tenía 10 meses y un historial complicado.
Les dijeron que era «un santo». Entiendo que las protectoras están saturadas, pero quitarte un perro problemático diciéndole a una familia con niños que no tiene problemas no tiene ni pies ni cabeza.
¿Que se puede solucionar? Por supuesto. Pero no es el mejor caso para empezar cuando tienes dos niñas en casa y nunca has tratado con perros.
El final de esa historia podría haber sido horrible. Ese perro podría haber acabado sacrificado por morder a una de las niñas.
No cojas por coger un perro. Ve con cabeza.
El segundo caso me gustó mucho más. Un border collie con pastor vasco que pastoreaba absolutamente todo. Bicis, patines, niños. Les intentaba morder el culete para pastorearlos.
El chico que lo tenía era sedentario total. Con la play todo el día, no hacía ni el huevo.
¿Qué hicimos? Nos fuimos al monte. Ese perro necesitaba cubrir sus instintos de pastoreo y rastreo. Si no los cubres, van a salir por donde no quieres que salgan.
Cambiamos el pastorear niños por trabajar con mordedores. El culo inquieto por andar por el monte y rastrear juntos.
Ese chico cambió completamente. Me decía: «Ha sido el mejor cambio que he hecho en mi vida». Se aficionó un montón al monte porque no le quedaba otra. Y le encantó.
El tercer caso no tuvo final feliz. Una mastina súper nerviosa e infantil. Con cinco meses ya pesaba 40 kilos y era incontrolable.
La familia se pensaba que los mastines son tranquilos y sociales. Esta perra era lo contrario: culo inquieto, nerviosa, con una fuerza brutal.
Al final la devolvieron. Una pena, porque ese perro había creado un vínculo con ellos.
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Cómo hacer que funcione cuando no es lo que esperabas
Lo más jodido de esto es que muchas veces tenemos una idea muy diferente de lo que es un perro comparado con la realidad.
¿Eres de Netflix y mantita en casa? Pues igual lo que tienes que hacer ahora es empezar a salir más con tu perro. Sobre todo si tienes un border collie o cualquier perro activo entre las manos.
El objetivo tiene que ser pasártelo bien durante el paseo y que el perro se lo pase bien contigo.
Obviamente va a haber días que no tengas ganas. Ayer mismo aquí en Vitoria llovía a cántaros y no me apetecía nada salir con Dante. ¿Qué haces? Te jodes, te aguantas y sales a la lluvia. No te queda otra.
Pero aquí viene el consejo de oro: investiga tu perro. Adivina qué es lo que le gusta.
No te pongas a improvisar viendo 800.000 vídeos de YouTube de «qué funciona con los perros en general». Observa TU perro. Estudíale.
¿Que le gusta el monte? Perfecto. ¿Que le gustan las pelotas? Genial. ¿Que le gusta rastrear? Liga todo eso a ti.
Con Dante descubrí que le encanta la caza y el rastreo. No es muy frecuente en un malinois, pero lo he adivinado observándole. Y ahora uso eso para que pierda el culo por mí.

Más que Adiestramiento — Vitoria-Gasteiz
La clave está en cubrir las necesidades reales del perro
Tienes que ser capaz de gestionar y controlar a tu perro. Si tienes 70 años y te quieres echar un mastín, lo llevas claro. Si te duele la espalda o tienes las piernas mal, échate un bodeguero.
Pura lógica.
Tú tienes que cubrir las necesidades del perro. Si no, van a salir por donde no quieres que salgan. Como el border collie que pastoreaba niños en vez de trabajar con mordedores en el monte.
Intenta que todas las cosas que hace tu perro por su cuenta las empiece a ligar a ti. Vas a ver cómo te empieza a hacer muchísimo más caso.
Dale una vuelta a esto que te estoy diciendo y piensa. Piensa qué es lo que tienes entre manos y aprovéchalo.
Haz que el perro pierda el culo por ti.
Así de simple.
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P.S. Esta semana observa qué hace tu perro por su cuenta cuando está relajado. Esa es la pista de qué le gusta realmente y cómo puedes usarlo para conectar con él. Archiva el dato.
