Se lanza a otros perros
Cada perro que aparece es un espectáculo de ladridos y tirones. Has dejado de pasear por donde te apetece para pasear por donde no hay nadie.
Reactividad, tirones, miedos, agresividad. No te falta paciencia. Te falta un método que vaya a la causa.
Empezamos por una llamada de 15 minutos. Gratis y sin compromiso.
Ves un perro a lo lejos y, sin pensarlo, ya estás cambiando de acera, acortando la correa, buscando un coche detrás del que esperar a que pase.
Y lo más agotador no es el tirón ni el ladrido. Es la vergüenza cuando notas que la gente mira. Es llegar a casa pensando que tu perro no tiene arreglo. O peor: que el que no sabe eres tú.
Ni una cosa ni la otra. Tu perro no está roto y tú no eres mal dueño. Lo que le pasa tiene un nombre, una causa y un orden para resolverlo.
Cada perro llega por un motivo distinto. El agotamiento de fondo, en cambio, siempre se parece.
Cada perro que aparece es un espectáculo de ladridos y tirones. Has dejado de pasear por donde te apetece para pasear por donde no hay nadie.
Coches, ruidos, una bolsa movida por el viento. Está en tensión constante y no sabes cómo bajarle las revoluciones.
Ha gruñido, ha lanzado un mordisco al aire o ha ido a más. Desde aquel día sales a la calle con un nudo en el estómago.
Te han dicho que tu perro es:
Tu perro hace lo que hace porque, en algún momento, le funcionó. Ladró, el otro perro se alejó, y archivó el dato: ladrar funciona. Tiró, llegó antes al árbol, y archivó el dato: tirar funciona. Lo ha repetido cientos de veces. No es maldad ni cabezonería. Pura lógica.
Con Dante hice exactamente lo mismo, sin saberlo. Tensaba la correa antes de que pasara nada. Cambiaba de dirección antes de que él se enterara de que venía otro perro. Le avisaba, paseo tras paseo, de que cada perro era una amenaza. El problema lo construí yo.
Y si lo ha aprendido, se puede cambiar.
No con un truco, ni en dos días. Se cambia lo que tu perro ha archivado, y se cambia lo que tú haces sin darte cuenta.
Ni asustar a tu perro ni sobornarlo. El castigo apaga el síntoma y deja la emoción intacta: el problema vuelve, a veces peor. El soborno crea un perro que solo coopera si ve comida. Buscamos otra cosa.
Antes de tocar nada, entendemos por qué tu perro reacciona y qué gana cada vez que lo hace.
Un perro que se lanza no necesita que le tapes la boca. Necesita dejar de sentir que el otro perro es una amenaza. Cuando la emoción baja, la conducta cae casi sola.
Límites claros sin ser un sargento. Estructura para que tenga en quién apoyarse y deje de decidir por su cuenta.
Yo no le quito el problema a tu perro. Te enseño a ti a hacerlo.
Un programa cerrado de 6 sesiones presenciales en Olarizu. No son clases sueltas que compras al peso: es un proceso con principio, orden y final. Se paga una vez. El problema sin resolver lo llevas pagando en cada paseo desde hace meses.
Las 6 sesiones y todo lo de al lado. Pago fraccionable en 2 o 3 cuotas.
Llámame: 614 528 770Lo vemos en la llamada, sin compromiso.
Reactividad, miedos, tirones, perros que parecían no tener arreglo. Mira lo que cuentan sus dueños.
Estoy encantada con la evolución de mi perra desde que trabajamos con Álvaro. ¡Por fin puedo disfrutar de y con ella en la calle!
Nos ayudó mucho con los miedos de nuestro galgo. Ahora se le puede pasear sin temor a que vuelva a romper otra correa.
El mejor adiestrador de perros que he visto en la zona. Tenía una perra muy mala y consiguió educarla perfectamente.
El resultado no depende de lo que yo haga con tu perro una hora a la semana. Depende de lo que hagas tú el resto del tiempo. Por eso prefiero decírtelo claro antes de que cojas el teléfono.
El orden de trabajo es siempre el mismo: entender qué le funciona hoy a tu perro, cambiar el entorno para que esa conducta deje de tener sentido, y enseñarte a ti a sostener el cambio cuando yo no esté delante.
Dante, mi pastor belga malinois, viene a muchas sesiones como perro de referencia. Es el perro con el que aprendí que el problema casi siempre está en el otro extremo de la correa.
Las sesiones son en Olarizu y en la calle por un motivo: el problema de tu perro no está en tu salón. Está donde lo paseas. Y ahí es donde vamos a resolverlo.
Sí, es uno de los casos con los que más trabajo. En la primera llamada me cuentas exactamente qué ha pasado y te digo con honestidad si puedo ayudarte y cómo enfocarlo con seguridad. Lo que no voy a hacer es prometerte algo que no pueda cumplir.
Los problemas de conducta ocurren fuera de casa, no en tu salón. Olarizu nos da espacio para empezar con calma y, a la vez, distracciones controladas para que tu perro aprenda a gestionarse de verdad.
Los primeros cambios suelen verse en las sesiones 2 y 3. Cambiar la emoción de fondo de un perro reactivo lleva más: es un proceso de semanas. Cualquiera que te prometa un resultado en dos días te está vendiendo un parche.
Sí. El programa son 690 € y se puede fraccionar en 2 o 3 cuotas. Lo organizamos cuando hablemos.
Me cuentas qué hace tu perro y desde cuándo. En quince minutos te digo con honestidad si puedo ayudarte, cómo lo enfocaría y qué no te puedo prometer. Gratis y sin compromiso.
Me cuentas tu caso por teléfono. 15 minutos.
Si encajamos, diseño el plan para tu caso.
Nos vamos a Olarizu, sesión a sesión.
No hace falta que te prepares nada. Descuelgas, me cuentas qué hace tu perro como te salga, y ya pregunto yo. Si veo que puedo ayudarte te lo digo, y si no, también.
Lunes a viernes · 9:00 - 20:00