Tu perro no es lo que esperabas y ahora estás planteándote si devolverlo o quedártelo. Me lo encuentro más de lo que me gustaría como adiestrador.

Familias que adoptan un mastín pensando que será tranquilo y resulta ser un culo inquieto. Personas sedentarias que acaban enamoradas del monte gracias a su border collie. Casos donde las expectativas se rompen en mil pedazos.

No es que tu perro sea malo. Es que tú tenías una idea equivocada de lo que ibas a tener entre manos.

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¿Por qué tu perro no encaja con tus expectativas?

Cada persona tiene que encajar con su perro. O se adaptan o la cosa no funciona.

No me vale eso de «pensaba que esta raza era más tranquila». Tienes un ser vivo entre las manos. Ese perro te quiere porque llevas tiempo con él, pero como es muy grande y activo, ¿lo vas a devolver?

Me revienta. Absolutamente.

Muchas veces tenemos una idea del perro muy diferente a la realidad. Y lo más jodido de esto es que no se trata de elegir al perro perfecto. Se trata de que tienes un proyecto de vida que te va a llevar muchos años.

Intenta encajar con él.

¿Eres de Netflix y mantita? Pues igual es hora de dejar el sofá y empezar a salir más con tu perro. Especialmente si tienes un border collie o cualquier perro activo entre las manos.

Con Dante me pasó algo parecido al principio. Yo tenía otra idea de lo que era un malinois belga. No hice que el perro se adaptase a mí. Al revés.

Tuve que hacer que el perro y yo cooperásemos. Al final te tienes que hacer al perro.

Border collie corriendo libre en el monte con su dueño, mostrando la adaptación entre perro y persona

Dante y Álvaro — Más que Adiestramiento

Casos reales: cuando las expectativas chocan con la realidad

Te voy a contar tres casos que me he encontrado como adiestrador. Para que veas por dónde van los tiros.

El primer caso me da mucha rabia todavía. Una familia con dos niñas de 7 y 9 años quería adoptar un perrito. Fueron a la protectora y se enamoraron de un pastor alemán.

Bonito, ¿verdad? El problema es que ese perro ya había mordido. Tenía 10 meses y había pasado por alguna penuria que le había tocado la cabecita.

¿Que se puede solucionar? Por supuesto. Pero no es el mejor caso para empezar cuando tienes dos niñas en casa. Vas a meter un animal que no te conoce y te vas a jugar mucho.

Al final no adoptaron ese pastor alemán. Cogieron un cachorro. Mejor decisión, la verdad.

El segundo caso me gustó más. Un border collie mezclado con pastor vasco. Instintos de pastoreo que no podía controlar. Pastoreaba todo: bicis, patines, incluso intentaba morder el culo a los niños para pastorearlos.

El dueño era un chico soltero que no hacía ni el huevo. Sedentario total con la PlayStation.

¿Qué hicimos? Nos fuimos al monte. Buscamos sitios tranquilos donde no había nadie. Canalizamos ese instinto de pastoreo con mordedores e intercambios. Rastreo. Actividades que cansaran esa cabecita.

Ese chico se aficionó al monte como loco. Me decía: «Ha sido el mejor cambio que he hecho en mi vida».

El tercer caso no acabó tan bien. Una mastina súper nerviosa e infantil. Con cinco meses ya pesaba 40 kilos y era un culo inquieto.

La familia esperaba el típico mastín tranquilo y social. Lo que tenían era un gigante nervioso difícil de gestionar.

Al final la devolvieron. Una pena porque ese perro ya había cogido un vínculo con ellos.

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Cómo adaptarte a tu perro (en lugar de luchar contra él)

Tienes que saber qué coges antes de cogerlo. Pero si ya tienes el «marrón» entre manos, investiga sobre tu perro.

No busques 800.000 vídeos de YouTube sobre perros en general. Observa TU perro. Estúdialo.

¿Qué le gusta hacer por su cuenta? ¿Le mola el monte? ¿Las pelotas? ¿Rastrear?

Liga todo eso a ti. Es súper importante que empieces a ligar esas actividades contigo porque te va a dar muchísimas herramientas en tu día a día.

Con Dante descubrí que le encanta el rastreo y la caza. No es muy frecuente en un malinois, pero lo adiviné observándolo. Ahora potencio esa carga que tiene y la ligo a mí.

Archiva el dato: tu perro tiene que perder el culo por ti.

Si no le puedes dar la vida plena que consideras que necesita, investiga antes sobre la raza. Pero si ya lo tienes, deja de luchar contra su naturaleza.

¿Que tienes 70 años y quieres un mastín con border collie? Lo llevas claro. Échate un pomerania o un bodeguero. Un perro que puedas controlar y gestionar.

Pura lógica.

Adiestrador trabajando con un mastín joven en un parque, demonstrando técnicas de control y gestión

Más que Adiestramiento — Vitoria-Gasteiz

El objetivo final: que los dos os lo paséis bien

Al final se trata de que te lo pases bien durante el paseo y que el perro se lo pase bien contigo.

Va a haber días que te aburras. Días que no tengas ganas. Ayer mismo aquí en Vitoria llovía a cántaros y no me apetecía nada salir con Dante.

¿Qué haces? Te jodes, te aguantas y sales a la lluvia. No te queda otra.

Así de simple.

Tienes que cubrir las necesidades de tu perro. Si no lo haces, van a salir por donde no quieres que salgan. Como ese border collie que pastoreaba niños en la calle.

Cuando canalizas esa energía correctamente, todo cambia. El perro empieza a hacerte muchísimo más caso. Tú empiezas a disfrutar más de él.

Y puede que acabes haciendo cosas que nunca pensaste que harías. Como ese chico sedentario que se enamoró del monte.

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P.S. Si tu perro es muy movido en la calle, empieza por zonas tranquilas donde puedas trabajar sin distracciones. Una vez que tengas control ahí, ve subiendo el nivel de dificultad poco a poco. No pretendas controlarlo en el centro de la ciudad si no te hace caso ni en un parque vacío.

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